Powered By Blogger
Mostrando entradas con la etiqueta Sixties. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sixties. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de octubre de 2014

Count Five, los sonidos Psicóticos del Garage...


Count Five fue una banda que le tocó (como a muchas) tratar de superar su propia medida de éxito, el estándar que ellos mismos se impusieron con la clásica instantánea 
“Psychotic Reaction” fue demasiado alto y no consiguieron repetir la fórmula que los colocara como un grupo que trascendía mas allá de un solo hit.

El disco y sencillo que se editara bajo un pequeño sello en el año de 1966 llamado Double Shot, afincado en Los Ángeles California fue una gran presentación de lo que en esos años era conocida como música de GARAGE, un sub género en sí mismo que a la postre se etiquetaría como GARAGE-ROCK.
Portada del disco Psychotic Reaction de 1966

Psychotic Reaction fue nombrada como una de las canciones que le dieron forma a lo que hoy conocemos como Rock, siendo seminal para bandas y sonidos que vendrían en los años posteriores.

La arquitectura de las casas  en algunos suburbios de ciudades estadounidenses posibilitó que los chicos con inquietudes musicales utilizaran las cocheras para reunirse por las tardes o los sábados en la mañana y aprovechando el eco que generaba el espacio cerrado, experimentar con la potencia en las guitarras, que pronto se volvió distorsión, y que junto al uso del pedal fuzz, marcaba el sonido característico de los garages y el ansia juvenil contenida en ellos.

Ese pedal fuzz había alcanzado notoriedad internacional gracias al No. 1 de julio de 1965 “Satisfaction” el himno Rollingstoniano por excelencia y una de las máximas canciones del rock en toda su historia.
A partir de esa cumbre lograda por el sonido fuzz, cada vez más se extendió su popularidad y las posibilidades de acompañar la energía garagera crecieron exponencialmente, logrando un sonido característico que conquistaba a miles de nuevas bandas surgidas bajo su sombra.

Una de esas bandas eran los SQUIRES, fundada en 1964 en San José California, una región que sería especialmente prolífica en la generación de sonidos frescos durante buena parte de los sesenta.
Count Five en una actuación en 1966, las chavas felices...

Integrada por John Michalski (guitarra principal)  y Roy Chaney (bajo)  sus miembros fundadores y complementada por Skip Cordell (batería) , Kenn Ellner (como cantante y armónica) y Phil Evans (teclados).  Evans y Cordell salieron al poco tiempo y sus lugares serían ocupados por  Butch Adkinson quien sería su nuevo baterista y por un chico inmigrante irlandés de nombre John Byrne que a la postre se convertiría en el líder de la banda y compositor principal.

Éste carismático muchacho llamó la atención de su vecino Ken Ellner, quien como él, asistía a la escuela Pionner High School de San José. En el patio de la escuela Byrne rasgaba su guitarra al compás de la famosa rola “Señora Brown, tiene una hija adorable” que era un hit en ese momento interpretada por el grupo Herman´s Hermits.

Ya como miembro de la banda Byrne influyó a Ellner para que el nombre artístico fuese cambiado a Count Five (juego de palabras que bien puede referirse a Cuenta de Cinco o bien a Los Cinco Condes) debido a su afición a las novelas del Conde Drácula. El nombre trajo consigo el look que los haría famosos, y la fotografía que los inmortalizaría, ya que decidieron tomarse una foto promocional, ataviados cada uno con  su respectiva capa de vampiro, frente a uno de los edificios más emblemáticos de San José California: La casa misteriosa Winchester, construida por la esposa del mismo William Wilt Winchester, inventor del súper famoso rifle de repetición que ayudó a la conquista del oeste estadounidense.
La famosa fotografía de Count Five frente a la casa Winchester, un lugar emblemático de San José California 


De ésta manera, ya con una imagen reconocible y con un sonido más trabajado empiezan a presentarse en la escena local de San José, donde por cierto, fueron compañeros y amigos de otras bandas representativas del Garage californiano: The Syndicate of Sound,  una banda muy curiosa y experimental llamada The Chocolate Watchband y por si fuera poco The Golliwogs , quienes en un par de años se convertirían en Creedence Clearwater Revival.

Cartel promocional de un concierto de Count Five en mayo de 1966, noten que Iron Butterfly también estaba en esa tocada

Acompañaron y aprendieron de éstas bandas, ganaron presencia escénica, por lo que el siguiente paso era buscar un sello para grabar su música, la cual se componía por un primigenio sonido de urgencia juvenil con el toque british, tan de moda por aquel entonces.

Pero la historia de ser rechazados una y otra vez por diversas casas discográficas también alcanza a los  Count Five, que como muchas bandas deben de pasar por una interminable búsqueda que pone a prueba el temple, la  consistencia y el amor al rock que debían profesar si es que deseaban continuar en el camino de la música.  Finalmente una pequeña disquera de nombre Double Shot les dio la tan ansiada oportunidad.

La banda sonaba tan fresca y convincente, que se dice que el mismo presidente del sello discográfico estuvo presente durante la grabación. Una vez más, la experiencia que habían desarrollado al estar sobre un escenario, por modesto que fuera, posibilitó un sonido poderoso.

La banda incluso  había llegado a ser la responsable de abrir los conciertos del grupo Them, en aquel entonces aún con Van Morrison al frente en la feria de Santa Barbara, curiosamente en ese mismo cartel les tocó alternar con otro Morrison, por entonces imberbe y desconocido cantante que se presentaba con su grupo llamado The Doors y que eran también unos perfectos desconocidos.
Llegaron a frecuentar algunos clubes importantes del círculo californiano como el Coconut Groove,  El Carousal Ballroom  y el más famoso de todos: el Fillmore West de San Francisco, donde muchos grupos y solistas se consagraron en aquellos agitados años 60´s.
De igual forma alternaron con verdaderos "consagrados" como The Beach Boys, Martha an the Vandellas, The Byrds y The Dave Clark Five...

Y todo gracias a una sola canción.

A pesar de que el grupo no demeritaba en calidad y poco a poco se hacían de un sonido propio, fueron un extraño caso en donde el éxito rotundo y la posteridad rocanrolera se la deben a una sola canción, que como golpe al rostro fue demoledora y auguraba una carrera llena de éxitos, un sonido que se antojaba podía crecer hasta convertirse en una realidad más amplia en aquellos tiempos previos al verano del amor. 

Sin embargo el Count Five  se incendió y consumió solamente con esa exitosa pero fatídica canción.
La Reacción Psicótica (Psychotic Reaction) fue himno garagero en aquel 1966.

Su sonido poderoso desde los primeros compases, su estructura sencilla, seca y salvaje, la guitarra fuzz, la forma en que los instrumentos se incorporan en el ritmo de la melodía, todos estos elementos convirtieron a Reacción Psicótica en una canción excepcional.
Alcanzando el casillero 5 en el Billboard estadounidense, Reacción Psicótica fue compuesta dentro de un ensayo del grupo a inicios de 1965, es pues en su origen una especie de jam session que  servía para poner “ a tono” a los chicos , aunque no tenía letra.

Las palabras surgieron de la mente juvenil de John Byrne , el cual durante una clase de Psicología en el San José City College escuchó murmurar a su amigo Ron Lamb el cual le dijo al oído “ ¿sabes cuál sería un gran título para una banda? : Reacción Psicótica”

Byrne , esa misma tarde, en un ensayo, comentó el nombre y posteriormente durante el trascurso de la sesión, iniciaron a darle forma a un instrumental compuesto por toda la banda. En esa ocasión se menciona que  el grupo completo le dio la forma final, en cuanto a la pista básica. El uso de la harmónica como una especie de sirena psicótica que anuncia una avalancha sónica se debió a que unos días antes Ken Ellner había adquirido el diminuto instrumento y fue precisamente su sonido, el que dio el tono sobre el cual se desarrollaría el jam instrumental.

Se dice que durante varios meses Count Five fue recomponiendo la melodía, haciéndola más compleja y además interpretándola en sus presentaciones en vivo, como un poderoso ejercicio instrumental, anunciándola ante su público ya como Psychotic Reaction, aunque aún no se tenía letra para el tema.
Edición mexicana del sencillo Psychotic Reaction, editada por Gamma

 Fue el mánager del grupo y además padre de Ken Ellner, un sujeto llamado Sol Ellner, quien prácticamente amenazó a John Byrne pidiéndole que cruzara la calle hasta su casa y no regresara a la sesión de no ser que trajera consigo una buena letra para el tema.

Todo el entramado musical había metamorfoseado en una especie de rompecabezas psicodélico, que aglutinaba todo el poderío de los instrumentos del grupo. Lucía ya la harmónica como telón de fondo, la guitarra fuzz , la batería típicamente garagera, el bajo que sostenía todo el entramado con sus sencillos pero poderosos acordes.

Así es que no debía fallar. Una letra ingeniosa sería la cereza en éste pastel aderazado típicamente por el espíritu de 1966. John Byrne cumplió y entregó una letra que hacía recordar en parte, las consignas de frustración juvenil vertidas en Satisfaction, de los Stones.

El sentido de urgencia por vivir, la sensación de hastío en un mundo que típicamente no comprende al adolescente rebelde,  focalizado en una relación de amor fallida. Todo listo para ser asimilado por millones de jóvenes mientras todo el cuerpo se envolvía en una espesa y transportante melodía que preconizaba todo el movimiento psicodélico que en ese 1966 tomaría forma y fuerza.

No podía ser mejor la combinación.  Y después de una serie de cambios, ajustes, sugerencias de fans, de amigos, de los mismos miembros de la banda, de productores de otros sellos discográficos que los rechazaban sistemáticamente, y aún después de que el productor de Double Shot, donde finalmente se prensó el sencillo y el disco les hiciera la sugerencia del grito que da parte al middle eight:  And It Feel Like This!!!

De ésta manera se redondeó una canción completa, llena de los sesenta, llena del sonido de millones de garajes que a lo largo y ancho de la Unión Américana, estaban dando forma a un nuevo estilo de hacer rock: seco, directo, psicodélico y bailable.
Lista de los discos mas vendidos en el sur de California el 28 de septiembre de 1966, según una estación local

La canción incluso llegó a ser covereada por Brenton Wood (recuerdan el exitazo "Gimme a Little Sign" - "Hazme una señal" aquí en México), debido a que Wood era el principal cantante solista de la disquera Double Shot. 

El álbum con otras 11 canciones además de la canción que también le dio nombre, apareció en ese mismo 1966. 

Mostraba un mosaico poderoso e imaginativo donde la harmónica de Ellner seguía siendo un llamado omnipresente a los nuevos tiempos que ya habían llegado. Double Decker Bus es prácticamente una calca en la estructura musical de Psychotic Reaction, después tendrían todavía tiempo para dos covers a The Who: La infaltable y seminal “My Generation”  y el tema “Out in The Street” ámbos cortes extraídos del álbum debut del combo inglés, aunque para ser sinceros, se quedan cortos en cuanto a fiereza en instrumentos y en voz al interpretar a los salvajes londinenses.

También aparecen muestras de pop exquisito con She´s Fine, Power Rock descarnado y oscuro con “Pretty Big Mouth” con un omnipresente sonido Fuzz, y la cara B del sencillo Psychotic Reaction: “They´re Gonna Get You” que hacía recordar pasajes de locura juvenil con inflexiones de voz al estilo de Napoleón XIV y su tema de ese mismo 66: “They´re Coming To Take Me Away”
Edición española del sencillo Psychotic Reaction, por Hispavox.

Desafortunadamente para la banda, el éxito completo debido a una canción los condenó a buscar con poco éxito otra fórmula musical que igualara o superara lo conseguido por “Reacción Psicótica”.
No lo consiguieron. Tal vez fue demasiado para unos adolescentes que sintieron que ya habían dejado su huella indeleble en los anales rockeros. Inexplicablemente fueron dejando de lado su vida musical y regresaron a las aulas. Luego, el servicio militar, las presiones familiares y una actitud francamente poco rebelde, hicieron que el grupo se desbandara definitivamente a inicios de 1969. En esos años de franca experimentación, madurez y crecimiento del rock, Count Five había encendido una mecha de un cartucho de dinamita que ya no pudo ver estallar en toda su magnitud.

Sólo les alcanzó la energía para un par de EP, que saldrían en 1967 y 1968.

Como dato curioso, la banda sirvió como inspiración al periodista, músico  y crítico de rock Lester Bangs, el cual escribió un libro llamado 
"Psychotic Reaction and  Carburetor Dung"
En éste libro, Bangs contaba la historia del grupo, el cual había lanzado numerosos discos cada uno superando en creatividad y refinamiento artístico al anterior, trabajos que respondían a los nombres de "Carburetor Dung", "Cartesian Jetstream", "Ancient Lace and Wrought -Iron Railings", los cuales se inscribían dentro de las mejores obras de su tiempo.

Sobra decir que éstos discos nunca existieron y la banda nunca llegó a las alturas de un álbum conceptual como "Tommy" de The Who, o "Village Green Preservation Society" de The Kinks.

Curiosamente, Bangs declaró en algún momento que nunca fue fan de Count Five, incluso le llegaba a molestar la propuesta musical de la banda, y lo que escribió sobre ellos se aproximaba más a una sátira que a una crónica fantástica.

The Count Five entre 1967 y 1969 tuvieron cierta variedad musical y aproximaciones a la psicodelia con sus temas "Contrast" "Declaration of Independence"  y sobre todo "Revelation in Slow Motion" donde se aprecia un sonido más sofisticado.

Sin embargo  la banda logró entrar al Olimpo de los inmortales siempre al ritmo del trepidante pedal fuzz y esa harmónica que tan bien musicalizaron una clásica 
Reacción Psicótica…

Count Five en acción, 1966



viernes, 9 de noviembre de 2012

Klaus Voorman, el eterno Side Man

Klaus Voorman parecía distante, ensimismado en su bajo, altivo y muy serio. Cuando George Harrison lo presentó ante el auditorio que colmaba el Madison Square Garden, aquella noche del 1 de agosto de 1971 en medio del mítico concierto para Bangladesh, Voorman ni siquiera miró directamente al público, vaya, ni siquiera esbozó una sonrisa... Voorman se limitó a cumplir, lo hacía - que duda cabe - por la amistad que le unía a Harrison y a los demás miembros del cuarteto desde sus años en Hamburgo, en donde lo conocieron.
Klaus Voorman mirando a Harrison, en el concierto para Bangladesh

Se sabe que las tensiones por sacar adelante el concierto fueron bastantes, que el tiempo para organizar todo apenas fue de 5 semanas y que  ensayos prácticamente no hubo.  Nada de eso pareció afectar el resultado final, se escuchó una banda compacta y los temas fueron bien trabajados.
Y Voorman una vez mas, a pesar de no sonreír, fue un compañero confiable.

Esa capacidad para responder de manera solvente en momentos de presión, y sobre todo su personalidad cerebral, fría, calculadora pero discreta y sobre todo con su inclinación  hacia las artes visuales fué lo que permitió ganarse un lugar de respeto e inclusive admiración entre la banda mas importante en la historia del rock.


Un artista en ciernes.



Originario de Berlín, Alemania, donde nació un 29 de abril de 1938, en pleno apogeo Nazi, Klaus Voorman se sintió atraído por las artes desde temprana edad, siendo un niño que estudió piano clásico a partir de los 8 años y hasta que tenía 15. En Berlín  inicia sus estudios en arte comercial en la impronunciable escuela "Meisterschule für Grafik und Buchgewerbey después en Hamburgo en otra impronunciable: "Meisterschule of Gestaltung". 



Autoretrato fotográfico , Klaus Voorman en Hamburgo, 1959



Así inicia su trayectoria como diseñador comercial y en sus ratos libres también empieza a diseñar portadas para artistas de Jazz, dado que (como ocurría con muchos jóvenes alemanes de la post guerra) el único contacto con la música para Voorman había sido por la ruta de la llamada música culta, y alternativamente del jazz.



Primeros diseños de portadas , el mundo del Jazz lo envolvía.





Sorprendentemente, una coincidencia hizo -como siempre ocurre - que cambiara su vida por completo.




Estando en su habitación del distrito de San Pauli, en Hamburgo, Klauss de repente escuchó una música que por novedosa, ruidosa pero sobre todo terriblemente sudorosa y ruda lo impulsó a buscar el origen de la misma. 




Era el club Kaiserkeller, vecino de su domicilio, en donde esa noche tocaba una banda de nombre Los Huracanes, cuyo cantante era Rory Storm y el baterista un tal Ringo Starr. Los chavos venían de Liverpool una ciudad portuaria que salía de las cenizas de los bombardeos alemanes, al igual que Hamburgo salía de las cenizas de los bomnardeos aliados. Liverpool estaba exportando música, Hamburgo se había convertido en un lugar idóneo para el ritmo que explotaba por aquellos años. Lugar peligroso,. violento y con franca vocación provocadora. Por eso, no era de extrañar que el segundo grupo en actuar esa noche se encontrara en su "estado natural" en aquel sórdido lugar ya que encarnaban a la perfección los adjetivos de la ciudad. Eran Los Beatles, los que consiguieron que Voorman se quedara prácticamente hasta el amancer, inmerso en la música pero sobre todo inmerso en la actitud que esos provocadores profesionales desparramaban sobre el escenario.



Litografía de Voorman, los Beatles en el escenario del Kaiserkeller, Hamburgo 1960



Después vino el acercamiento, unas semanas mas adelante Voorman había persuadido a su por entonces novia Astrid Kirchherr y a su amigo Jurgen Vollmer a ser testigos de su descubrimiento musical. Los tres se convirtieron en asiduos del club pero fue Voorman el primero en acercarse al líder del grupo John Lennon para entablar conversación. El pretexto: mostrarle un diseño de una portada de álbum en la que estaba trabajando. Lennon se identificó de inmediato con el novel artista gráfico pero le comentó que entre ellos también había un diseñador, así que le dijo que esa portada de disco sería interesante que la viera Stuart Suttcliffe. De esa manera, Stu consiguió acercarse a Astrid, la chava alemana que lo traía loco. 




Y así empezó la historia breve y trágica pero enormemente abrasadora del amor entre el malogrado Beatle primigenio Sutcliffe y la artista y diseñadora Astrid, quien a la postre diseñaría la imágen Beatle, la imágen que unos cuantos años mas tarde fuera la imágen de la juventud mundial. Astrid fué la responsable de cortar el cabello " a la Beatle" para lograr un peinado más cosmopolita , chic y sofisticado, alejandolos de los copetes a la James Dean o a la Elvis, que por entonces usaban orgullosos sobre sus rebeldes cabezas.



Voorman fué un testigo de primera mano de aquellos años de aprendizaje para los cuatro de Liverpool, (incluyendo a  Pete Best) donde se foguearon con los públicos mas difíciles y rudos, donde aprendieron el arte del Charming sobre el escenario que después les daría tan buenos dividendos y donde sufrieron todo lo que un músico en ciernes debe de sufrir para acceder a la gloria del estrellato total. n 
Voorman recogió en una especie de diario gráfico algunos de esos momentos en la intimidad del grupo, retrató su desesperación, su alegría casi adolescente, su inocencia truncada y su pasión por hacer eso para lo cual eran contratados (y explotados) cada noche en ese epicentro del caos que por entonces eran los clubes de Hamburgo: El Indra, El Top Ten, El Kaiserkeller...



Es sorprendente el realismo mágico de las ilustraciones de Voorman, casi con precisión fotográfica pero con un toque artístico imposible de lograr con la cámara, sus "dibujos de Hamburgo" son , dentro del Rock, uno de los momentos más sublimes en el que se encuentran las artes gráficas y la música. El retrato del nacimiento de la leyenda.
La habitación de los Beatles, en el sótano del cine Bambi, Litografía de Klaus Voorman.

Litografía de Voorman, la calle del KaiserKeller



Los Beatles regresaron a Liverpool, se convirtieron en lo que hasta hoy son, conquistaron América e impulsaron el Rock Inglés como nadie lo había hecho. A la distancia Klaus observaba, inmerso en sus colores, en sus litografías, en su arte. Sorpresivamente Harrison lo invitó a compartir el por entonces todavía modesto departamento donde vivía junto con Ringo, en Londres. Obvio, (¿quien no lo haría?)Voorman aceptó y se mudó a la capital inglesa. No tardó en trabajar para algunas agencias de publicidad pero el virus del Rock lo había infestado por completo y decidió utilizar sus otras grandes dotes artísticas: empezó a hacer música.



Sonidos propios



En esos años (1964 - 1965) formó el que sería su primer grupo musical, denominado 

Paddy, Klaus and Gibson, obvio un trío donde él tocaba el bajo. Un amigo lo telefoneó desde Hamburgo para invitarlo a formar parte del proyecto, Klaus no lo pensó dos veces y regresó a Alemania. También ahí recibió su instrucción musical y también buscarían nuevos horizontes en Londres, donde fueron contratados para tocar en el club Pickwick, el cual era frecuentado entre otras celebridades por Brian Epstein, quien se convirtió en su Manager. El destino volvía a ponerlo dentro del círculo Beatle.


Este trío, un tanto atípico en un época en que cuartetos y quintetos eran el formato musical más socorrido interpretó buen pop melódico, coqueteó con el pop barroco y destiló mucho sabor del Mersey Beat. Se dice que Paul McCartney les produjo uno de sus sencillos llamado "Teresa" , fueron a dar a la disquera Pye Records pero su vida musical fue efímera y naufragaron a principios de 1966.



Cartel de 1965, el trío Paddy, Klaus and Gibson


Tiempo de Revolver



El momento en que saltó definitivamente a la celebridad le vino unos meses mas tarde. 

En ese mismo intenso 1966, Lennon le pidió ayuda para el diseño del nuevo álbum de los Beatles, el cual apenas se estaba preparando en maquetas. Voorman que no había diseñado nada por encontrarse sumergido en la música , aceptó de inmediato y las ideas surgieron alrededor del cabello de sus famosos cuatro amigos. Así, comenzó a esbozar juegos visuales en torno a la melena Beatle, después un collage surrealista psicodélico, muy del espíritu de la época tomó forma teniendo una ilustración de cada Beatle en los bordes mientras el centro se llenaba con fotografías de Robert Whitaker, un profesional de la lente que se había dedicado a documentar con fotografías los primeros años del cuarteto. Cuando estuvo concluida la famosa portada. se dice que Brian Epstein derramó lágrimas de felicidad al contemplarla. Fué el reflejo visual perfecto de lo que dentro del empaque aguardaba en forma de perlas musicales. Una vez mas, Voorman tendía el puente perfecto entre arte visual y música. Una vez mas, les respondió a sus entrañables amigos. 



Aunque el pago monetario fue meramente simbólico (40 Libras Esterlinas de las de 1966) la auténtica remuneración ocurrió en febrero del año siguiente, cuando ganó un Grammy al mejor arte de portada, por el trabajo inmortal de Revolver. 


Voorman, su mítica portada y su Grammy .



Su máxima obra como diseñador... 1966


Manfred Mann y la magia de sus cuatro cuerdas


Voorman después se dio el lujo de rechazar sendas ofertas para tocar el bajo con los Moody Blues y con los Hollies, para formar parte de un grupo que además de pagarle mas, tenía en esos momentos una propuesta musical mas acorde con él: Manfred Mann.


Con Manfred Mann vivió años de transformaciones musicales y ayudó a generar parte de la estética musical que vendría a cambiarle el rostro al rock a finales de los sesenta, Voorman participó en el exitoso sencillo de 1968 " The Mighty Queen" canción de Bob Dylan que aquí en México se le conoció como " El Esquimal" tocando la flauta y el bajo, y participó con los Manfred hasta 1969.




Manfred Mann con Klaus Voorman en el bajo (cuarto de izq. a der.) 1968





De paso se dio tiempo para seguir diseñando portadas, entre ellas la del primer disco editado en Reino Unido de los por entonces casi desconocido Bee Gees (que se presentaban como quinteto, por cierto). El diseño fue otro acierto y se incorporó definitivamente al espíritu de 1967, año del Sargento Pimienta...








Las portadas de los discos 1st e Idea de Bee Gees, también diseño de Voorman

















Después, con la sabiduría musical acumulada en sus años con Manfred Mann y la solvencia de un artista plástico reconocido en el círculo del rock británico, además obviamente del cobijo de sus cuatro amigos famosos, Klaus se volvió uno de los bajistas de sesión más solicitados. 

Participó en los mejores discos de los Ex Beatles como solistas (excepto, claro, en los de McCartney) y puso su  sello en trabajos tan trascendentes como el All Things Must Pass de Harrison o el Imagine, de Lennon. Antes de ello, se presentó como parte formal de la Plastic Ono Band en 1969 y actuó en el mítico concierto por la paz en Toronto. 





Klauss sonriendo con su bajo, en el avión rumbo a Toronto, a su lado Lennon charlando con Clapton



Si revisan la discografía de Lennon, prácticamente en todos sus álbumes solistas a excepción de Mind Games y Double Fantasy participa Klaus Voorman como bajista, muestra de la fidelidad y amistad que unía al jefe beatle con el nacido en Berlín. 




El bajo de Voorman en el sonido de los Ex Beatles






Además en los setenta participó en la escena musical de los Angeles como sesionista para Harry Nilsson y la gran Carly Simon (¿recuerdan la rola "Eres tan Vanidoso"?,  pues ahí también bajeó Voorman)  

Curiosamente al volverse productor musical, hizo posible una de las bromas más ácidas de la escena del Pop ochentero. En 1982 produjo a sus paisanos alemanes TRIO, (tal vez les tomó cariño por recordar sus orígenes en un Trio sesentero) y éstos arrasaron en las listas de popularidad de toda Europa y también E.U. con una canción que dista mucho de la magia de Manfred Mann o de los Beatles, pero que de cualquier manera se convirtió en un mega hit: 
DA DA DA, un tema que por elemental, sencillo, rudimentario pero super pegajoso ha sido favorito de campañas publicitarias, bailes electro pop, y radios de nostalgia ochentera. El éxito popular tiene sus recovecos.





En los noventa, nos regaló el maravilloso diseño de portada para la Antología de los Beatles.








Actualmente Voorman es un venerable anciano, con una figura que refleja sabiduría y con la mirada llena de nostalgia por aquel maravilloso tiempo y espacio que la vida le obsequió.

Existe una película con el Beatlesco nombre de All You Need is Klaus, tal vez el homenaje cinematográfico-documental que los cuatro (bueno solo quedan dos) grandes, le debían a su viejo camarada de Hamburgo, y un documental de nombre "A Sideman´s Journey" producido por el mismo Voorman.


Voorman con su eterno compañero




El nombre es elocuente:  más que un notable artista plástico de la postguerra, un innovador en el diseño de portadas de discos, un bajista solvente y un testigo de primera mano de la revolución musical mas importante del siglo XX , Klaus se considera un auténtico hombre de apoyo, un cómplice confiable, un asistente modesto pero sólido, alguien -como dijo George Harrison al presentarlo al respetable aquella noche del 1 de agosto de 1971, en el Madison Square Garden- "Del que seguramente han escuchado hablar mucho pero que nadie realmente ha visto... el es, Klaus Voorman".
  

Les dejo ahora ese momento de la presentación de los amigos de Harrison, todos grandes figuras en el Rock, que acudieron al llamado por Bangladesh, y dos rolas, la primera la inolvidable Mighty Queen, su momento glorioso con Manfred Mann y después el sonido inolvidable del beat de mediados de los sesenta , con el trio Paddy, Klaus y Gibson.... Disfruten el viaje!!!





Aquí se ve a Klaus, en el concierto para Bangladesh y al fondo detrás de los tambores, Ringo Starr



La Rola "REjected" de Paddy, Klaus and Gibson 1966

Mighty Queen, interpretada en vivo por Manfred Mann en el programa Top of the Pops de 1968, Klaus tocando flauta, bajo y coros.