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jueves, 22 de noviembre de 2012

Moanin... El muro sonoro de las lamentaciones



El Personaje


Art Blakey
es uno de esos personajes entrañables no solamente para un género musical (en este caso el jazz) sino para la vida misma. A su muerte, ocurrida el 16 de octubre de 1990 dijo de él Joanne Brackeen , pianista y única mujer en participar con los Jazz Messengers:  "Blakey ha vivido como un gato... ha tenido mas de seis vidas ya que hizo tantas cosas que es imposible que quepan en una sola ..."


Tenía razón Brackeen en ese comentario. Tal vez tantas vidas, lejos de representar una existencia temeraria, siempre al filo del peligro, representen los numerosos cruces de camino (crossroads al fin y al cabo) que la vida de Blakey tuvo con la de prácticamente todas las leyendas del ritmo sincopado.

Art fué un revolucionario de la percusión, tal vez el primer baterista que lejos del mero papel de acompañamiento fue un mentor para sus músicos, un creyente de la "sangre joven" y un rector musical al frente de sus legendarios "Jazz Messengers".

En el curso de sus 71 años, a Blakey tal vez lo único que le faltó hacer, fue disfrutar mas y mejor su adolescencia, la cual fue abruptamente cortada por su prematuro matrimonio, a los 14 años y su no menos prematura paternidad a los 15. 

Para sostener a la familia Blakey trabajaba como obrero en una fundición de acero y como minero en un yacimiento de carbón. Rodeado por la industrialización y el eterno golpeo del acero , Blakey empezó a combinar su gusto por el piano, primer instrumento que aprendió a tocar de manera casi empírica en la Iglesia lugar de formación musical por excelencia de la comunidad negra. 

Los inicios


Art tocaba el piano, el cual fungió como tabla de salvación al recibir propinas por su actuación cada noche en un club local, pero un buen día, un pianista en toda la extensión de la palabra también nacido en Pittsburgh y de nombre Eroll Garner (inmortal del Jazz) le conminó a dejar las negras y blancas por un asiento detrás de los tambores. 
Así, Blakey pronto descubrió su innata capacidad rítmica, y  los patrones de golpeo que ya estaban registrados en su subconsciente, fruto de su estancia en la fundición de acero, pronto salieron a la luz mediante un estilo propio.

Empezaba su andar en el Jazz, mismo que no se detendría hasta su muerte, casi seis décadas después. Roló con diversos músicos siendo la Big Band de la pianista Mary Lou Williams su primera escuela importante, tal vez nunca olvidó el hecho de que una mujer pianista halla fungido como su mentora al inicio de su carrera y quizo devolverle la cortesía a la vida siendo mentor muchos años después de Joanne Brackeen.

Entró en contacto con el círculo del BeBop a través del cantante Billy Eckstine quien por entonces tenía una de las bandas mas "avant garde" de la escena. Esta agrupación musical fungió como un verdadero puente entre las eras del Swing y la del Bop, y ahí conoció a la crema y nata del nuevo credo, que llevaría al Jazz a estatus de música abstracta: Miles, Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Thelonious Monk y un largo etcétera, que a la postre seguirían requiriendo los servicios de Blakey.

Thelonious Monk, frente al piano NY 1947


Fue Monk, el que primero lo llamó cuando inició una serie de grabaciones en 1947 para el mítico sello Blue Note, disquera que se convertiría en la casa de Blakey durante mas de una década, y que vio nacer a su mítica banda: Los Mensajeros del Jazz.

El origen de los Mensajeros


Este nombre, según el crítico de Jazz Ira Gitler, se le habría ocurrido a Horace Silver, pianista definitivo del Hard Bop y otro músico de cabecera de Blue Note.  Al ser requerido por la casa disquera para una nueva grabación, Horace Silver conjuntó a un quinteto que incluía a Art Blakey en la batería, Kenny Dorham en la trompeta, Hank Mobley en el sax tenor, Doug Watkins en el bajo y él mismo al piano. El nombre del disco fue "Horace Silver and the Jazz Messensgers" editado en 1955. 



Con esta misma formación, se grabó el legendario disco "The Jazz Messengers at The Cafe Bohemia" editado también en 1955, uno de los primeros discos "En Vivo" en la historia de la música, no solamente del Jazz.



Luego el quinteto se disolvió pero el nombre no. 
Silver lo heredó a Blakey para que éste lo convirtiera en una auténtica "Universidad del Jazz".


África


Sin embargo, otro episodio (u otra vida , se podría decir) tuvo lugar para Blakey un poco antes, al finalizar la década de los cuarenta. 
Art quedó viudo también prematuramente y buscando sanar la pérdida , emprendió un viaje a África  

Uno de esos viajes llamados "de iniciación" en donde surgen nuevos horizontes, nuevas habilidades y muchas veces, nuevas identidades. Cuando retornan del viaje, los iniciados muchas veces son otros. 
Y así le sucedió al baterista.

Vaya, regresó de África hasta con otro nombre.

En tierras ancestrales adoptó la religión Islámica y su nuevo nombre sería : Abdullah Ibn Buhaina. 
Pero además del nombre, y la religión, Blakey regresó a Estados Unidos con un prominente equipaje cargado de la polirritmia africana, misma que desde entonces fue su credo y su marca de fábrica en el sonido de su batería. Mas que batería, Art tocaba los tambores, en el sentido del llamado a la madre tierra, en el más preciso y precioso sentido de la comunicación con el origen, con el latido del corazón primigenio, con la eterna percusión de la vida.

Art, siempre afable y generoso por naturaleza, ahora regresaba convertido en un verdadero iniciado del ritmo, y además un hombre sabio, ansioso por trabajar siempre con la sangre joven.

El Rector

Blakey , con sus pupilos Wayne Shorter y Jymie Merritt

Y así lo hizo siempre. Sus formaciones diversas de los Jazz Messengers incluyeron a músicos incipientes, a verdaderos talentos que había que pulir, cobijar, y posteriormente entregarlos al mundo sincopado graduados con mención honorifica.
Por su Universidad desfilaron gente como Lee Morgan, Wayne Shorter, Freddie Hubbard, Bobby Timmons, Curtis Fuller, Keith Jarret, Chick Corea, Chuck Mangione, Jackie McLean, Victor Sproles, Wynton y Branford Marsalis y muchos otros que a la postre se convertirían en líderes de sus propias bandas y sobre todo, generadores de nuevos lenguajes en el Jazz. 

Blakey siempre aparecía sonriente, detrás de su batería, extasiado con el sonido de sus mensajeros, como un maestro satisfecho con su labor magisterial. Siempre proyectando seguridad en sus pupilos, siempre dirigiendo con sus baquetas y proveyendo el sustrato del mensaje... el incontenible e inacabable ritmo que siempre nos remonta a la madre tierra... a África.

Moanin... 1958


Uno de sus momentos cumbres en su carrera musical ocurrió en 1958. En ese año , Blakey presentaba una de sus alineaciones más celebradas de sus Jazz Messengers:
Un trompetista casi adolescente de nombre Lee Morgan, todo un niño prodigio en su instrumento, el saxofonista tenor Benny Golson, un hombre ya versado y curtido en las exigencias de la síncopa, que extrañamente era un tanto maduro para los márgenes de edad manejados por Blakey. Benny Golson actuaba como director musical de esa versión de los Mensajeros. El piano lo ocupaba Bobby Timmons de escasos  23 años, solvente compositor y estilista de Soul-Jazz  y en contrabajo actuaba un preciso y  también experimentado Jymie Merritt. 
Los Jazz Messengers con la alineación que grabó Moanin, de  abajo hacia arriba: Blakey, Golson, Timmons, Morgan y Merritt

El trabajo discográfico y su homónimo track inicial, marcaron uno de los momentos definitivos en la historia del Jazz como género y del Hard Bop como lenguaje propio, además de manifestar una declaración de principios que tejía el Jazz sobre la realidad social de la comunidad Afro Americana en los Estados Unidos de la segunda mitad de los cincuenta. 

Moanin, nace en este período histórico, está marcado por el inicio de los movimientos civiles por los derechos de los negros en los Estados Unidos, donde muchos estados sobre todo del sur, promovían una deleznable moral racista, ultra conservadora y con franca añoranza por los ya abolidos tiempos de la esclavitud. 

Bobby Timmons y su look "existencialista" a finales de los 50
Bobby Timmons, el pianista de los Mensajeros, le dio al mundo uno de esos momentos de gozo y reafirmación de la identidad Afro Americana. 
Convencido del discurso SOUL, es decir, del verdadero sentido del "ALMA" de los negros,  Timmons tejió este tema pensando en los cantos "llamada-respuesta" del África ancestral. Así inicia Moanin, para dar paso a los solos de Morgan, Golson y el propio Timmons respectivamente. 



Moanin, que traducido sería algo así como "renegando, o quejándose" fue una expresión bastante estilizada de la desesperación de la comunidad negra de aquellos años cincuenta. Pero lejos de ser un tema sombrío, meditabundo o de plano depresivo, Moanin brilla como un un diamante en bruto, trasmite el orgullo de ser negro, la convicción de mejores tiempos por venir , la sabiduría acumulada por siglos de sufrimiento pero también la misteriosa belleza de una cultura milenaria.

Este tema, convertido en un verdadero "Standard" , contenido dentro de una estructura de Blues, fue la carta de presentación de un disco ya clásico dentro del mundo sincopado. La portada de éste disco precisamente muestra sólo el rostro de un Art Blakey de por entonces 39 años, un rostro pensativo, con algo de tristeza en la mirada , pero elegantemente vestido de etiqueta. Un rostro profundamente negro, ya marcado por África y por la pérdida. Un rostro que también reflejaba sabiduría, quietud y equilibrio. 
Como toda la música que contiene este magistral trabajo.

Ese rostro que tal vez sin saberlo y sin quererlo del todo, también  fue una declaración de principios de un movimiento que tuvo su epicentro en los discursos de Malcom X y por supuesto en el famoso " Tuve un sueño" de Martin Luther King.  


La mítica portada de Moanin


Este disco y el tema que le da nombre  prefiguró la llamada música Soul,  que unos años mas tarde enriquecería al sonido del pop , del rock y del mismo jazz. 

El mensaje sigue siendo descifrado y sobre todo, disfrutado, hasta nuestros días. 


Ahora les dejo la interpretación en vivo de Moanin, desde Bélgica , año 1958 con la alineación original de los Messengers que la grabara:


Y que les parece esta versión mucho mas actual, grabada en 1985, también con la crema y nata del "Sonido Blue Note" : Art Blakey en la batería, Freddie Hubbard en la trompeta, Johnny Griffin en el sax tenor, Curtis Fuller en el trombón, Walter Davis en el piano y Reggie Workman en el bajo. Disfrutenla!!!


viernes, 9 de noviembre de 2012

Klaus Voorman, el eterno Side Man

Klaus Voorman parecía distante, ensimismado en su bajo, altivo y muy serio. Cuando George Harrison lo presentó ante el auditorio que colmaba el Madison Square Garden, aquella noche del 1 de agosto de 1971 en medio del mítico concierto para Bangladesh, Voorman ni siquiera miró directamente al público, vaya, ni siquiera esbozó una sonrisa... Voorman se limitó a cumplir, lo hacía - que duda cabe - por la amistad que le unía a Harrison y a los demás miembros del cuarteto desde sus años en Hamburgo, en donde lo conocieron.
Klaus Voorman mirando a Harrison, en el concierto para Bangladesh

Se sabe que las tensiones por sacar adelante el concierto fueron bastantes, que el tiempo para organizar todo apenas fue de 5 semanas y que  ensayos prácticamente no hubo.  Nada de eso pareció afectar el resultado final, se escuchó una banda compacta y los temas fueron bien trabajados.
Y Voorman una vez mas, a pesar de no sonreír, fue un compañero confiable.

Esa capacidad para responder de manera solvente en momentos de presión, y sobre todo su personalidad cerebral, fría, calculadora pero discreta y sobre todo con su inclinación  hacia las artes visuales fué lo que permitió ganarse un lugar de respeto e inclusive admiración entre la banda mas importante en la historia del rock.


Un artista en ciernes.



Originario de Berlín, Alemania, donde nació un 29 de abril de 1938, en pleno apogeo Nazi, Klaus Voorman se sintió atraído por las artes desde temprana edad, siendo un niño que estudió piano clásico a partir de los 8 años y hasta que tenía 15. En Berlín  inicia sus estudios en arte comercial en la impronunciable escuela "Meisterschule für Grafik und Buchgewerbey después en Hamburgo en otra impronunciable: "Meisterschule of Gestaltung". 



Autoretrato fotográfico , Klaus Voorman en Hamburgo, 1959



Así inicia su trayectoria como diseñador comercial y en sus ratos libres también empieza a diseñar portadas para artistas de Jazz, dado que (como ocurría con muchos jóvenes alemanes de la post guerra) el único contacto con la música para Voorman había sido por la ruta de la llamada música culta, y alternativamente del jazz.



Primeros diseños de portadas , el mundo del Jazz lo envolvía.





Sorprendentemente, una coincidencia hizo -como siempre ocurre - que cambiara su vida por completo.




Estando en su habitación del distrito de San Pauli, en Hamburgo, Klauss de repente escuchó una música que por novedosa, ruidosa pero sobre todo terriblemente sudorosa y ruda lo impulsó a buscar el origen de la misma. 




Era el club Kaiserkeller, vecino de su domicilio, en donde esa noche tocaba una banda de nombre Los Huracanes, cuyo cantante era Rory Storm y el baterista un tal Ringo Starr. Los chavos venían de Liverpool una ciudad portuaria que salía de las cenizas de los bombardeos alemanes, al igual que Hamburgo salía de las cenizas de los bomnardeos aliados. Liverpool estaba exportando música, Hamburgo se había convertido en un lugar idóneo para el ritmo que explotaba por aquellos años. Lugar peligroso,. violento y con franca vocación provocadora. Por eso, no era de extrañar que el segundo grupo en actuar esa noche se encontrara en su "estado natural" en aquel sórdido lugar ya que encarnaban a la perfección los adjetivos de la ciudad. Eran Los Beatles, los que consiguieron que Voorman se quedara prácticamente hasta el amancer, inmerso en la música pero sobre todo inmerso en la actitud que esos provocadores profesionales desparramaban sobre el escenario.



Litografía de Voorman, los Beatles en el escenario del Kaiserkeller, Hamburgo 1960



Después vino el acercamiento, unas semanas mas adelante Voorman había persuadido a su por entonces novia Astrid Kirchherr y a su amigo Jurgen Vollmer a ser testigos de su descubrimiento musical. Los tres se convirtieron en asiduos del club pero fue Voorman el primero en acercarse al líder del grupo John Lennon para entablar conversación. El pretexto: mostrarle un diseño de una portada de álbum en la que estaba trabajando. Lennon se identificó de inmediato con el novel artista gráfico pero le comentó que entre ellos también había un diseñador, así que le dijo que esa portada de disco sería interesante que la viera Stuart Suttcliffe. De esa manera, Stu consiguió acercarse a Astrid, la chava alemana que lo traía loco. 




Y así empezó la historia breve y trágica pero enormemente abrasadora del amor entre el malogrado Beatle primigenio Sutcliffe y la artista y diseñadora Astrid, quien a la postre diseñaría la imágen Beatle, la imágen que unos cuantos años mas tarde fuera la imágen de la juventud mundial. Astrid fué la responsable de cortar el cabello " a la Beatle" para lograr un peinado más cosmopolita , chic y sofisticado, alejandolos de los copetes a la James Dean o a la Elvis, que por entonces usaban orgullosos sobre sus rebeldes cabezas.



Voorman fué un testigo de primera mano de aquellos años de aprendizaje para los cuatro de Liverpool, (incluyendo a  Pete Best) donde se foguearon con los públicos mas difíciles y rudos, donde aprendieron el arte del Charming sobre el escenario que después les daría tan buenos dividendos y donde sufrieron todo lo que un músico en ciernes debe de sufrir para acceder a la gloria del estrellato total. n 
Voorman recogió en una especie de diario gráfico algunos de esos momentos en la intimidad del grupo, retrató su desesperación, su alegría casi adolescente, su inocencia truncada y su pasión por hacer eso para lo cual eran contratados (y explotados) cada noche en ese epicentro del caos que por entonces eran los clubes de Hamburgo: El Indra, El Top Ten, El Kaiserkeller...



Es sorprendente el realismo mágico de las ilustraciones de Voorman, casi con precisión fotográfica pero con un toque artístico imposible de lograr con la cámara, sus "dibujos de Hamburgo" son , dentro del Rock, uno de los momentos más sublimes en el que se encuentran las artes gráficas y la música. El retrato del nacimiento de la leyenda.
La habitación de los Beatles, en el sótano del cine Bambi, Litografía de Klaus Voorman.

Litografía de Voorman, la calle del KaiserKeller



Los Beatles regresaron a Liverpool, se convirtieron en lo que hasta hoy son, conquistaron América e impulsaron el Rock Inglés como nadie lo había hecho. A la distancia Klaus observaba, inmerso en sus colores, en sus litografías, en su arte. Sorpresivamente Harrison lo invitó a compartir el por entonces todavía modesto departamento donde vivía junto con Ringo, en Londres. Obvio, (¿quien no lo haría?)Voorman aceptó y se mudó a la capital inglesa. No tardó en trabajar para algunas agencias de publicidad pero el virus del Rock lo había infestado por completo y decidió utilizar sus otras grandes dotes artísticas: empezó a hacer música.



Sonidos propios



En esos años (1964 - 1965) formó el que sería su primer grupo musical, denominado 

Paddy, Klaus and Gibson, obvio un trío donde él tocaba el bajo. Un amigo lo telefoneó desde Hamburgo para invitarlo a formar parte del proyecto, Klaus no lo pensó dos veces y regresó a Alemania. También ahí recibió su instrucción musical y también buscarían nuevos horizontes en Londres, donde fueron contratados para tocar en el club Pickwick, el cual era frecuentado entre otras celebridades por Brian Epstein, quien se convirtió en su Manager. El destino volvía a ponerlo dentro del círculo Beatle.


Este trío, un tanto atípico en un época en que cuartetos y quintetos eran el formato musical más socorrido interpretó buen pop melódico, coqueteó con el pop barroco y destiló mucho sabor del Mersey Beat. Se dice que Paul McCartney les produjo uno de sus sencillos llamado "Teresa" , fueron a dar a la disquera Pye Records pero su vida musical fue efímera y naufragaron a principios de 1966.



Cartel de 1965, el trío Paddy, Klaus and Gibson


Tiempo de Revolver



El momento en que saltó definitivamente a la celebridad le vino unos meses mas tarde. 

En ese mismo intenso 1966, Lennon le pidió ayuda para el diseño del nuevo álbum de los Beatles, el cual apenas se estaba preparando en maquetas. Voorman que no había diseñado nada por encontrarse sumergido en la música , aceptó de inmediato y las ideas surgieron alrededor del cabello de sus famosos cuatro amigos. Así, comenzó a esbozar juegos visuales en torno a la melena Beatle, después un collage surrealista psicodélico, muy del espíritu de la época tomó forma teniendo una ilustración de cada Beatle en los bordes mientras el centro se llenaba con fotografías de Robert Whitaker, un profesional de la lente que se había dedicado a documentar con fotografías los primeros años del cuarteto. Cuando estuvo concluida la famosa portada. se dice que Brian Epstein derramó lágrimas de felicidad al contemplarla. Fué el reflejo visual perfecto de lo que dentro del empaque aguardaba en forma de perlas musicales. Una vez mas, Voorman tendía el puente perfecto entre arte visual y música. Una vez mas, les respondió a sus entrañables amigos. 



Aunque el pago monetario fue meramente simbólico (40 Libras Esterlinas de las de 1966) la auténtica remuneración ocurrió en febrero del año siguiente, cuando ganó un Grammy al mejor arte de portada, por el trabajo inmortal de Revolver. 


Voorman, su mítica portada y su Grammy .



Su máxima obra como diseñador... 1966


Manfred Mann y la magia de sus cuatro cuerdas


Voorman después se dio el lujo de rechazar sendas ofertas para tocar el bajo con los Moody Blues y con los Hollies, para formar parte de un grupo que además de pagarle mas, tenía en esos momentos una propuesta musical mas acorde con él: Manfred Mann.


Con Manfred Mann vivió años de transformaciones musicales y ayudó a generar parte de la estética musical que vendría a cambiarle el rostro al rock a finales de los sesenta, Voorman participó en el exitoso sencillo de 1968 " The Mighty Queen" canción de Bob Dylan que aquí en México se le conoció como " El Esquimal" tocando la flauta y el bajo, y participó con los Manfred hasta 1969.




Manfred Mann con Klaus Voorman en el bajo (cuarto de izq. a der.) 1968





De paso se dio tiempo para seguir diseñando portadas, entre ellas la del primer disco editado en Reino Unido de los por entonces casi desconocido Bee Gees (que se presentaban como quinteto, por cierto). El diseño fue otro acierto y se incorporó definitivamente al espíritu de 1967, año del Sargento Pimienta...








Las portadas de los discos 1st e Idea de Bee Gees, también diseño de Voorman

















Después, con la sabiduría musical acumulada en sus años con Manfred Mann y la solvencia de un artista plástico reconocido en el círculo del rock británico, además obviamente del cobijo de sus cuatro amigos famosos, Klaus se volvió uno de los bajistas de sesión más solicitados. 

Participó en los mejores discos de los Ex Beatles como solistas (excepto, claro, en los de McCartney) y puso su  sello en trabajos tan trascendentes como el All Things Must Pass de Harrison o el Imagine, de Lennon. Antes de ello, se presentó como parte formal de la Plastic Ono Band en 1969 y actuó en el mítico concierto por la paz en Toronto. 





Klauss sonriendo con su bajo, en el avión rumbo a Toronto, a su lado Lennon charlando con Clapton



Si revisan la discografía de Lennon, prácticamente en todos sus álbumes solistas a excepción de Mind Games y Double Fantasy participa Klaus Voorman como bajista, muestra de la fidelidad y amistad que unía al jefe beatle con el nacido en Berlín. 




El bajo de Voorman en el sonido de los Ex Beatles






Además en los setenta participó en la escena musical de los Angeles como sesionista para Harry Nilsson y la gran Carly Simon (¿recuerdan la rola "Eres tan Vanidoso"?,  pues ahí también bajeó Voorman)  

Curiosamente al volverse productor musical, hizo posible una de las bromas más ácidas de la escena del Pop ochentero. En 1982 produjo a sus paisanos alemanes TRIO, (tal vez les tomó cariño por recordar sus orígenes en un Trio sesentero) y éstos arrasaron en las listas de popularidad de toda Europa y también E.U. con una canción que dista mucho de la magia de Manfred Mann o de los Beatles, pero que de cualquier manera se convirtió en un mega hit: 
DA DA DA, un tema que por elemental, sencillo, rudimentario pero super pegajoso ha sido favorito de campañas publicitarias, bailes electro pop, y radios de nostalgia ochentera. El éxito popular tiene sus recovecos.





En los noventa, nos regaló el maravilloso diseño de portada para la Antología de los Beatles.








Actualmente Voorman es un venerable anciano, con una figura que refleja sabiduría y con la mirada llena de nostalgia por aquel maravilloso tiempo y espacio que la vida le obsequió.

Existe una película con el Beatlesco nombre de All You Need is Klaus, tal vez el homenaje cinematográfico-documental que los cuatro (bueno solo quedan dos) grandes, le debían a su viejo camarada de Hamburgo, y un documental de nombre "A Sideman´s Journey" producido por el mismo Voorman.


Voorman con su eterno compañero




El nombre es elocuente:  más que un notable artista plástico de la postguerra, un innovador en el diseño de portadas de discos, un bajista solvente y un testigo de primera mano de la revolución musical mas importante del siglo XX , Klaus se considera un auténtico hombre de apoyo, un cómplice confiable, un asistente modesto pero sólido, alguien -como dijo George Harrison al presentarlo al respetable aquella noche del 1 de agosto de 1971, en el Madison Square Garden- "Del que seguramente han escuchado hablar mucho pero que nadie realmente ha visto... el es, Klaus Voorman".
  

Les dejo ahora ese momento de la presentación de los amigos de Harrison, todos grandes figuras en el Rock, que acudieron al llamado por Bangladesh, y dos rolas, la primera la inolvidable Mighty Queen, su momento glorioso con Manfred Mann y después el sonido inolvidable del beat de mediados de los sesenta , con el trio Paddy, Klaus y Gibson.... Disfruten el viaje!!!





Aquí se ve a Klaus, en el concierto para Bangladesh y al fondo detrás de los tambores, Ringo Starr



La Rola "REjected" de Paddy, Klaus and Gibson 1966

Mighty Queen, interpretada en vivo por Manfred Mann en el programa Top of the Pops de 1968, Klaus tocando flauta, bajo y coros.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Os Mutantes, mutando al rock de Brasil

1968 fué un año definitivamente marcado por el destino para nunca ser olvidado.
Sería difícil encontrar en la historia reciente, algún período de tiempo tan corto  en donde se sucedan tantas alternativas de ruptura, las cuales además surjan de un mismo nicho social y cultural (estudiantes de bachillerato y universitarios) en los más diversos escenarios de la geografía universal.


Así, los cambios vertiginosos que se generaron fueron un reflejo de nuevas necesidades de expresión en un mundo que estaba siendo el telón de fondo de un verdadero relevo generacional.
Y como nunca antes, la música permeó a todas las capas sociales y fué un vehículo que a su vez expresaba la realidad y se nutría de ella, convirtiéndose en un auténtico puente transitado de ida y vuelta.


Esta necesaria transición en un mundo que se antojaba ya ciertamente arquetípico y caduco en muchas expresiones fué tomando forma en escenarios tan diversos como Praga, Memphis, la Ciudad de México y Rio de Janeiro.


La Primavera de Praga, movimiento estudiantil en 1968



Movimiento Estudiantil en México 1968



En Brasil, como en gran parte de América Latina, el rock se había vuelto ya el evangelio de la juventud, iniciando como ritual de trasgresión, afirmación y ruptura con el por entonces conservador, represivo y militarista sistema de gobierno.
En éste clima de tensión social, donde por un lado las instituciones como el Ejército, el Empresariado, la Iglesia Católica, y demás representantes del conservadurismo alababan el sistema represor y totalitario que cuidaba sus intereses, pero por otro lado la resistencia cultural que se manifestaba desde los inicios de esta nueva época dictatorial en las propuestas de la Jovem Guarda, en la música, el Teatro Oficina, en el arte dramático, y el “Cinema Novo” desarrollado por Glauber Rocha y Joaquim Pedro,  surgió con especial fuerza en el último tercio de la década el movimiento cultural - musical denominado Tropicalia.


Manifestación contra la censura en Brasil, 1968




Tropicalia era una especie de comunidad intelectual y cultural, que encontró su mejor portavoz en la música que por entonces ya se encoentraba en pleno proceso de metamorfosis. El nombre del movimiento venía de una instalación artística hecha por el escultor Helio Oticica, en el museo de arte moderno de Rio de Janeiro en 1967. En ese mismo año saldrían al mundo dos canta autores fundacionales de la nueva música popular brasileña (MPB): Gilberto Gil y Caetano Veloso, los cuales ocuparon puestos finalistas en el III festival de MPB, un certámen musical, por entonces el más visto y prestigiado y que era trasmitido y auspiciado por el canal TV Record, de orientación conservadora. Las canciones eran Alegría Alegría y Domingo No Parque.

Y es en 1968, cuando surge el grupo que encarnaba completamente a este movimiento, bautizado con el mismo nombre y con una postura crítica pero esperanzadora. El Grupo Tropicalia lanza un álbum manifiesto llamado Tropicália ou Panis et Circensis, algo que iba mas allá de un álbum conceptual. Se traslapaba como nunca antes en la historia la realidad socio-política con un concepto musical. En este disco participaron además de Gilberto y Caetano el grupo Os Mutantes, Gal Costa , Nara Leao y Tom Zé.


Portada del álbum-manifiesto Tropicalia, 1968



Precísamente el grupo Os Mutantes, participaron en este disco con la canción Panis et Circensis (pan y circo), de claro corte crítico a la política y la forma en que gran parte de la sociedad brasilera de por entonces, se había alineado a la ideología conservadora y restrictiva que patrocinaba el gobierno militar.

Este power-pisco-trio, fueron quizá los que mejor encarnaron el espíritu experimental de la época. Fuertemente influenciados por el sonido psicodélico de la costa oeste norteamericana, pero también por la música británica de avant gard que por entonces encontraba su punto de referencia en el Sargento Pimienta de los Beatles y en la música de Pink Floyd.

De hecho, esta búsqueda de experimentación condimentada con rock y sicodelia, les trajo un público juvenil entusiasta pero también un sector de la sociedad conservadora(incluyendo también parte de los jóvenes universitarios clase-medieros) que los rechazaba abiertamente, acusándolos de desvirtuar y prostituir el sónido de la MPB. 

Integrados por Rita Lee, Sérgio Dias y Arnaldo Baptista,  talentosos músicos e intérpretes que habían iniciado su trayectoria desde 1966, y eran originarios de Sao Paulo. En su camino encontraron la inspiración de Caetano Veloso que de inmediato los convirtió en su grupo de apoyo, y enriqueció su lírica con sus compocisiones.

Os Mutantes en una actuación, 1968

En ese mismo 1968, aparece su álbum debut denominado simplemente Os Mutantes, aquí se incluye la citada Pan y Circo como pieza abridora, y pronto el debrayé vocal y musical nos alcanza con una mezcla de sonidos provenientes de una guitarra fuzz, un xilófono, una mandolina y multicapas de sensaciones que hábilmente tejían mediante el uso de motivos corales, y sobre todo de un ensamble preciso y precioso de sus voces.
Todo cabe en el universo mutante, y por lo mismo nada es lo que realmente parece ser. Si habría que consignar una característica a esta filosofía trasportada al formato de canción pop sería lo equivalente a sinfonías efímeras.

 
Portada del primer álbum de Os Mutantes, 1968.

Ahí donde entran y salen de repente, como un verdadero Trem Fantasma, notas y voces, ideas inacabadas y mensajes musicales que literalmente se encuentran mutando invariablemente.

Incluso un cover a The Mamas and The Papas cabe aquí. Y no es ni Monday Monday ni California Dreamin´ el tema que eligen para coverear sino el mágico trabalenguas Once  was a Time I Thought, cantada como "Tempo No Tempo" mensaje que evoca el carácter espiral y la inevitable vuelta al origen, paradojas del destino que ya fué y que por eso precísamente apenas se asomará mañana.
Y escuchamos un arreglo de flautas, un ambiente barroco, un ambiente infantil pero misterioso...

Os Mutantes trajeron a la música brasileña, pero quizá mas importante, a la sociedad de ese tiempo, todo lo que era necesario para ingresar a un posmodernismo local. Si Brazilia era llamada a ser "La Ciudad del Futuro", Os Mutantes serían sus sonidos. Electrónica, psicodelia, Bossa Nova, mucho Jimi Hendrix, y un estilo plausiblemente muy de época y de lugar.

Rita Lee inició su carrera solista a partir de 1972, el grupo se mantendría con cambios en su alineación hasta su ruptura definitiva en 1978. Posteriormente y para sorpresa de los hermanos Baptista, el propio Kurt Kobain los nombró como una de sus máximas influencias, cuando el grunge trataba de resucitar al maltrecho rock de inicio de los noventa.

David Byrne, el profeta de la World Music ha decidido cobijarlos bajo su sello Luaka Bop, con el fin de llevar sus sonidos a nuevos y mayores oídos.
 Desde el 2006 han regresado a los escenarios del mundo, siguen siendo un Ave Rara, pero su plumaje aunque un tanto desteñido por los años, sigue siendo imprescindible para entender aquello que en su momento fué música revolucionaria en toda la extensión de la palabra, y hoy es MUSICA, así con mayúsculas, que no se cansa de mutar en sí misma.

Y todo proveniente de ese  mágico  1968.

Les dejo con un par de temas de este super disco de Os Mutantes de 1968, Tempo No Tempo y Ave Genghis Kan, último track del álbum.





Hasta la próxima!!!










lunes, 7 de noviembre de 2011

Gershwin el Beach Boy...

George Gershwin, uno de los compositores fundamentales del siglo XX para la llamada música popular Norteamericana, ha sido un referente obligado para las masas, aunque su música buscaba primero consolidar las relaciones entre la estética formal de la academia europea con el sentir de un pueblo que vislumbraba el naciente siglo veinte como "su siglo definitorio", terminó por entregar su inspiración a las causas populares. La academia se había trasfigurado pues, en un ente accesible para los oídos de la mayoría de la población estadounidense.

Esta transición entre lo formal o puramente académico, conocido como "culto" y lo popular y visveversa, ha sido la gran paradoja de la música en los últimos 100 años.

George Gershwin trabajando en una partitura


Y el gran compositor que marcó esta paradoja como nadie fué Gershwin.
Niño prodigio, autodidacta del piano, tuvo la suerte de morir en plena cima de su talento,poco antes de cumplir 39 años,  para acceder a los terrenos del mito y la leyenda, su tragedia personal al prematuramente decirle adios a su vida terrena, fué reproducida hasta el infinito por todos los artistas que interpretaron sus creaciones, hasta convertir ese legado en una verdadera identidad no solo de una nación, sino de géneros musicales enteros.

Artistas tan disímbolos pertenecientes a tradiciones y generos musicales aparentemente opuestos, a épocas tambíen distantes, se han unido por un tenue hilo conductor que siempre salió del piano y la inspiración de
Gershwin. Así Janis Joplin, Miles Davis, The Zombies, Frank Sinatra, Louis Armstrong, Rod Stewart, Oscar Peterson y por si fuera poco, el mismísimo Beach Boy Mayor: Brian Wilson, mas un largo etcétera.

Y es que la tentación siempre es gigantesca. El hecho de contar con un cúmulo de canciones instrumentadas por su clásico perfeccionismo obsesivo, y su vocación de ser un tirano del estudio de grabación exacerbada por los años en el music business.

Wilson, nacido en 1942 ha encarnado como pocos músicos del siglo XX, el espíritu de artista romántico y atormentado muy al estilo de Beethoven. Clasificado como genio musical (y eso sabemos que muchas veces significa "loco") de temperamento veleidoso e impredecible, desarrolló sus no pocas dotes de composición desde temprana edad. Después arropado por sus hermanos , primos y amigos, formó a uno de los grupos musicales que mas honda huella han dejado en el panorama de la música pop, los chavos de la playa, los Beach Boys.

Los Beach Boys en 1963, Brian Wilson a la derecha en la parte de arriba
Cuenta la leyenda que después de haber puesto a California en el centro del mundo de la música pop, y tras haber hecho frente junto con la factoría Motwon a la invasión inglesa a partir de 1964, gracias a sus compocisiones sobre sol, mar, autos y diversión que entre otras cosas era lo único que le importaba al music business estadounidense a inicios de los sesenta, Brian optó por desarrollar su auténtica habilidad de componer de forma vanguardista, alejándose de las formulas clásicas y pueriles que hasta 1965 los habían convertido en el grupo vocal mas importante de los Estados Unidos.

Con esa pretensión confeccionó un trabajo discográfico de esos que le ponen punto y aparte al pop, y entró por la puerta grande al terreno de la leyenda de la música. El Pet Sounds de 1966 reflejaba lo que entonces se buscaba permanentemente: el darle al rock and roll - y al pop- el estatus de "música de verdad" . Wilson ya no centraba su energía en hacer solo musica para bailar y surfear en las playas de California. Ahora se quería convertir nada mas y nada menos que en un compositor clásico - con todo el rigor y las desventuras que eso significa para el músico estándar- dentro del rock.


Por ello, después de la enorme calidad musical y de producción que arropa al Pet Sounds, nos entregó a finales de ese mismo 1966 una pequeña sinfonía pop, que, en el formato de la todavía vigente canción estándar de tres minutos, buscaba reproducir la complejidad y las capas sonoras de una obra mayor, conservando el gancho comercial . "Good Vibrations" se convirtió en un sencillo que abría posibilidades infinitas , y de cierta manera, se convirtió en el formato embrionario del posterior Rock Progresivo.  Mas aún, esta canción sirvió como punto de partida para el mayor proyecto de Wilson, el cual lo estaba obsesionando y que finalmente se convértiría en su  permanente dolor de cabeza, el frustrado y enlatado por mas de 30 años "SMILE".


La frustración derivó de escuchar al mejor sencillo de todos los tiempos, doble cara A absoluta, Strawberry Fields Forever - Penny Lane, preámbulo del Sargento Pimienta, lanzado a inicios de 1967.

Después de este malogrado proyecto, la personalidad de Brian así como su misma carrera discográfica empezó a ser cada ves más errática. Su salud mental era un tema recurrente y son conocidos sus ataques de paranoia, sus episodios maniaco depresivos y una tendencia al aislamiento que lo ha convertido en una leyenda de la música y también en una especie de mito de músico atormentado, al mejor estilo del compositor romántico del siglo XIX.

Resulta por lo tanto bastante natural que Wilson se decidiera salir de ese auto encierro para encontrarse con Gershwin , ambos compositores comparten mas de un rasgo en sus respectivos tiempos y espacios.

Ambos músicos que quisieron abarcar mas allá de la música popular y de la música culta, creadores y promotores de esas sinfonías "de bolsillo" como el propio Wilson llamara a "Good Vibrations" , siempre dibujando retratos  de la sociedad de su tiempo...

El disco Brian Wilson Reimagines Gershwin , es la consecuencia natural de lo que Brian ha buscado durante casi 50 años de carrera musical, frente a frente con uno de los "Tótems" de la música popular americana, se da a la tarea de re interpretar esas canciones que esculpieron el siglo XX.



Se le escucha cómodo, enmedio de las notas de Gershwin, tanto que por momentos desconocemos su timbre de voz que, dicho sea de paso, ya suena bastante maduro, ya entrado en años y sobre todo en recuerdos. Brian se escucha melancólico y la nostalgia sería el clima descriptivo para éste álbum. Se nota que el Beach Boy mayor, al igual que toda su generación crecieron bajo la sombra de George Gershwin. No hay demasiadas sorpresas en el tratamiento musical, se nota respeto, veneración y para Wilson, el hecho de cantar Summertime - cuando él fué uno de los inventores del "Verano made in USA" allá por 1963- , le permite saldar deudas con su atormentada vida.

Y creo que al final de todo, saldar deudas con uno mismo, es algo de lo mucho que nos permite la fantástica inspiración de Gershwin.

Les dejo dos maravillas,  Summertime quizás la más versionada de las canciones de George Gershwin y un tratamiento muy interesante que Wilson le da a "Rapshody in Blue" (utilizada como intro para la canción "Someone to watch over me").
Disfruten el viaje!!!

Hasta entonces!!



lunes, 3 de octubre de 2011

Schizophrenia, la ezquizofrenia del Jazz

Hablar de ezquizofrenia es meterse muchas veces en camisa de once varas, si no se es un especialista en la materia. El término suele ser confuso, pero de igual forma, ha sido ya tan trivializado por propios y extraños de psiquiatría y psicología que se ha convertido a veces hasta en un cliché de esta mal entendida época post moderna y globalizada.

La esquizofrenia, entendida en los más simple del término alude a un desorden mental que provoca una especie de "división" - de ahí el término que proviene del griego schizein (romper o dividir) y phrēn (razón o entendimiento), es decir una mente dividida, la cual confunde y desvirtúa la realidad , la cual ya no se fía de los filtros de los sentidos, que nos sirven como ventanas para percibir el mundo.

El término pues, resulta especial , cuando no francamente efectivo para designar un trabajo discográfico. 

Portada del álbum Schizophrenia de 1967

Y es que mas allá de llamar la atención con el título, el álbum de Wayne Shorter de 1967, editado bajo el sello Blue Note, es efectivamente un trabajo que podría denominarse "border" dentro del jazz.  En la auténtica frontera entre el saber y el querer, entre las tradiciones del post bop -escuela o sub género al cual Shorter había enriquecido a lo largo de los 60´s con su sonido y sobre todo mediante sus composiciones, las cuales muchas de ellas, se han convertido con el paso de los años en nuevos "standards" del jazz - y lo que a partir de los trabajos de Ornette Coleman, Eric Dolphi y el gran "Trane" Coltrane, fué denominado free jazz. 
Este disco marca uno de los primeros intentos serios de Shorter por asimilar el sonido de "Free Contenido, o Pseudo-Libre" que había desarrollado de la mano de Miles Davis en su célebre "Segundo quinteto" el cual a partir de 1964 habría revolucionado una vez mas el sonido sincopado al presentar ese eslabón casi perdido entre el jazz modal y el free. Wayne Shorter , junto con Herbie Hancock, Tony Williams, Ron Carter, y el propio Miles Davis le habían entregado al mundo una maravillosa innovación cuando ya nada parecía probable por innovar.


Miles Davis y Wayne Shorter , durante un concierto en 1965


Wayne, además de ser un espléndido intérprete del sax tenor, se había convertido poco a poco en un verdadero referente como compositor dentro del Jazz. Es innegable que tras la partida prematura de Coltrane a otra dimensión, el mundo del jazz volvió sus ojos hacia Shorter.
Se ha hablado mucho acerca de que si fué su auténtico sucesor,  y aunque con el paso del tiempo Shorter ha alcanzado un lugar por méritos propios y por haber desarrollado un lenguaje musical también muy particular, la sombra de Coltrane siempre ha estado muy cerca de él. Desde su parecido físico, su intención en el ataque de las notas, su complejidad en el desarrollo de escalas politonales, y sobre todo su interés en impregnar de misticismo y espiritualidad su música.  No se equivocaba Coltrane al recomendarlo con Miles Davis para que ocupara su lugar en el quinteto, en 1960.

Finalmente,  Shorter pudo desarrollar una vertiente realmente interesante de la Fusión, ese sub género  que había ayudado a nacer a lado de Miles al grabar Bitches Brew en 1969, al convertirse en líder de Weather Report junto a Joe Zawinul y desarrollar otro lenguaje que uniría al rock con el jazz durante los años 70´s bajo las alas de uno de los grupos más completos y sofisticados, incluyendo en el bajo eléctrico al virtuoso Jaco Pastorious.

El SuperGrupo Weather Report, al centro, Wayne Shorter

 
Y Schizophrenia muestra perfectamente esas dos etapas de Shorter. Al ser básicamente un álbum que se mueve al filo del post bop,  y también entrando en terrenos del Free, nos recuerda a cada corte musical que en los años finales de la década de los 60´s, Shorter ya había acumulado suficiente conocimiento y sobre todo auto-confianza, reflejo de sus cada vez mejores composiciones que habían llenado dos o tres trabajos anteriores y que se pueden considerar como verdaderos clásicos del género.

Para Schizophrenia decide llamar a sus compañeros de andanzas con Miles: Herbie Hancock en el piano y Ron Carter en el bajo, pero además cuenta con James Spaulding tocando el saxofón alto y la flauta, lo cual hace evocar a Eric Dolphi, Curtis Fuller, trombinista épico que había dado consistencia a muchísimas grabaciones en Blue Note (incluyendo a Blue Train de... si adivinaron, John Coltrane, en 1957) y  Joe Chambers, un baterista bastante solvente para efectuar cambios de ritmo sorprendentes y mejorar los saltos cuánticos entre el Bop, el Jazz Modal y la Fusión, triple leimotiv del presente trabajo discográfico.

Así, Shorter nos sorprende con una especie de alineación ampliada, pues es raro encontrarlo trabajando con sextetos en otros discos anteriores como líder, sin embargo aquí se presiente un poco lo que un par de años mas tarde se convertiría en el nuevo paradigma de la modernidad en el Jazz, donde grupos amplios conservan la identidad para cada ejecutante, marcando un hilo conductor ténue pero sólido alradedor de la figura del líder de la agrupación. Aún no existen instrumentos electrónicos en Schizophrenia, pero el espíritu vanguardista de la Fusión, ya se encuentran ahí, al menos en estado embrionario.

"Tom Thumb" aún suena al mejor Post Bop, con líneas melódicas claras y un tema con ataque clásico por la sección de metales. "Go" , es sumamente sensual y hace recordar el espíritu de "Speak no Evil" de 1964, con un Herbie Hancock a plenitud, el tema que da título al álbum "Schizophrenia" se presenta vertiginoso en los cambios de acordes, una llamada de atención hacia Coltrane, cuyo fantasma ronda por la pauta de éste track. Luego llega "Kryptonite" una pieza original de Spaulding, que hace lucir su flauta y nos recuerda que nuevas épocas están por llegar, "Miyako" es un remanso reflexivo y nos muestra a un Shorter maduro y paternal, pues la pieza tiene el nombre de su entonces pequeña hija, y finalmente "Playground" que muestra toda la fuerza del sexteto y sobre todo el punch contenido de Wayne, saliendo y entrando sin llegar a ser previsible,  justo cuando se requiere, ni mas ni menos.

Después de éste álbum , Wayne iniciaría su aventura eléctrica sin mirar hacia atrás.
Atado un tiempo más al genio de Miles, con quien alcanzaba definitivamente al futuro enmedio del huracán que significaría Bitches Brew, y luego con su propio proyecto setentero, Weather Report, éste prolífico compositor y virtuoso ejecutante que naciera en 1933 se convertiría con el paso del tiempo en una referencia obligada para comprender el tránsito entre la síncopa de los años sesenta al mejor estilo de Blue Note y el paso al beat electrico que correspondería al nuevo ADN del jazz a partir de 1970.

Les dejo ahora el tema Kryptonite, escuchen por favor a James Spaulding abriendo el track con su flauta.

Hasta pronto!!!